De disqueras y esas cosas

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Hace algunos meses fui con unos panas a una discotienda y me dio ganas de meterme a malandro

Estoy grabando un autoeditado. Un demo para ser exacto. Es algo personal. Distribuirlo o no distribuirlo; he ahí el dilema. Será un disco de colección para mis panas allegados. En realidad no sé qué hacer; si lo distribuyo lo único que puedo demostrar es que aparte de escribir también puedo rimar con un poco de flow. Si no lo hago es porque lo estoy grabando con instrumentales conocidas. Sí. Así es. Y soy lo suficiente responsable para darle el crédito a quien se lo merece. Mí excusa consiste en que vivo en una zona muy alejada de la metrópolis; una zona donde no hay disqueras. Y de seguro dirás: ¿What that fuck? Pues bien; me explico.

Si Estados Unidos, Francia y España dominan la escena mundial hiphopper es porque cuentan con la potencia discográfica. Es cierto que en Venezuela hay una buena variedad de estudios de grabación; pero estas micro-empresas no distribuyen, sólo graban voces y sonidos. Además; sólo el 7% de estos estudios de grabación tienen un registro empresarial.

Las empresas que conozco (tal vez hay más) que se atreven a distribuir, son Balcón Zone Record, Delaraiz Record y VinilHRecord. Pero hace falta más. Y no me refiero a más disqueras, porque con éstas tres es más que suficiente. Me refiero a más impulso, más expansión de distribución, más raperos en sus filas y más (sana) competencia entre ellos.

La realidad es que hoy día en Venezuela; hace falta una buena industria discográfica.

Todo el material fonográfico que aparece en la escena hiphopper venezolana; sale de cocinas semi-profesionales. Nuestra escena rap avanza sobre un cristal que puede quebrarse en cualquier momento. A menos; que la industria discográfica (esa que tanto criticamos) tome fuerza en el país Y para eso necesitamos productores consientes, inversionistas que busquen ganar pero que podamos mantener a la raya, buenos agentes de ventas y sobre todo... Lo primordial... Precios justos.

Esta es la otra cara de la moneda. El precio.

Hace algunos meses fui con unos panas a una discotienda y me dio ganas de meterme a malandro para entrarle a plomo a los vendedores cuándo vi un disco compacto de Lady Gaga en más de 400 bolívares fuertes. Por favor; ¿Cuatro tablas por eso? Ni un disco de The Beatles (que si vale la pena) cuesta tanto.

¿Con que moral yo hago reclamos sobre la piratería, si salgo vendiendo un disco a ese precio tan avaricioso? Sé que al Cesar lo que es del Cesar. Que el trabajo merece su recompensa y que sólo el artista sabe lo que le cuesta su trabajo. Pero una cosa es cobrar lo justo y otra muy diferente pretender hacerse millonario vendiendo discos... Por eso ya no se ven discos de oro ni de platino... Pero ni de azabache.

Tampoco me malinterpreten. Cuando hablo de las disqueras quiero apuntar que admiro sinceramente a aquellos que le están echando pichón a la vaina. Porque están luchando por llevar a cabo un proyecto tan difícil, en un país con una economía desordenada y un comercio corrompido. Es de valientes enfrentarse a esta situación. Mis respetos. Y espero tomen mis cavilaciones nocturnas como un punto en otra perspectiva que sirve como puente para seguir evolucionando.

Y aquellos que quieran ofrecer su disco en 200 bolívares fuertes, háganlo; están en todo su derecho. Pero luego no se quejen porque no comercializan su producción. Ustedes saben cuánto les costó su sacrificio; pero no tienen idea del costo del sacrificio del público (que tanto necesitan).

Venezuela es actualmente, la mejor escena del rap underground en Latinoamérica. Pero esto apenas comienza.

Tengo mucho más que decir. Pero será para otra ocasión. Por los momentos me despido deseándote el doble de lo que me deseas.

 

por Faraón MC Niggaz @faraonmcniggaz

 

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