Blues, Soul y Hip Hop en tiempos de Trap

freestyle en teclas dacas

En estos tiempos modernos, es irrefutable pensar, como la música no puede progresar, mutar y derivarse en diferentes ritmos y estilos.

La buena música es como un porro bien enrolado y fumado hasta que se te explotan las ideas. De esos que te dejan con la garganta y boca seca, pero con el dulce sabor natural proveniente de la tierra. Tierra ancestral que siempre nos provee de sus buenos recursos.

Puede que el párrafo anterior, suene como un intento de apología al consumo de la marihuana, pero si bien es respetado el criterio de cada lector, este simple escritor, o aficionado escritor, expresa solo un punto de vista. Lanzado al libre albedrio de esta sociedad que se encuentra transitado la plena época de globalización y de libertades de criterio, donde las decisiones ya no pueden ser tomadas con la injusta medida de los prejuicios y tabúes.

Dicho esto, es importante tenerlo en cuenta en los diferentes aspectos de nuestra vida diaria, tanto para tomar un trabajo como hasta para entender que muchas veces nuestras piernas también están cansadas como para darle el puesto a señoras, no “tan señoras” que se hacen ver de la tercera edad a costa de obtener un puesto en la camionetica, que todos abordamos en las mañanas o tardes, rumbo a nuestros casas, agobiados por el frenético ritmo de la cotidianidad. Considero entonces, importante saber cómo nuestros principios tienen que mantenerse fijos en nuestra esencia, sabiéndonos como humanos consciente de nuestras virtudes y defectos. Es obvio que es innegable no cederle el puesto a la Señora ante la mirada de asombro de los demás en el bus, que esperan cualquier mínima señal de duda o fastidio en nuestro ojos, para juzgarnos, señalarnos y si fuera posible fusilarnos, masacrarnos ante la mirada de todos y de la impávida señora que solo tomara su puesto sin importarle si estamos en el suelo, cadavéricos, con la mirada perdida y bañados en sangre…

No se escandalice ni se ruborice señora, que para pecados en el mundo, están todos los días los políticos, bien perfumados y trajeados

Es solo un ejemplo, exagerado y un tanto metafórico, para expresar como nos acostumbramos simplemente a desmembrar al otro, sin importarnos su condición o detenernos por un momento a pensar y considerarlo. Es lo mismo que ocurre con respecto a la música hoy en día. Nos encanta esperar cualquier pifia del artista vinculado a determinado género, para una vez cometida, saciarnos en su destrucción. Lo esperamos, con los cubiertos en cada mano, el mantel atado a nuestro cuello y el plato de acero y frio esperando la carne fresca del artista para una vez colocado, devorarlo a nuestro antojo.

En estos tiempos modernos, es irrefutable pensar, como la música no puede progresar, mutar y derivarse en diferentes ritmos y estilos. En el caso del Hip hop, aunque nos parezca inconcebible, siempre saldrán estilos y diferenciaciones. Justo ahora, por ejemplo tenemos el llamado Trap, especie de ritmo parecido al Electro-flow de los años 2007-2008, géneros que, a diferencia del criterio de muchos, no asesinaran ni culminaran este cultura. Pienso que la creatividad del artista va sujeta a la subjetividad, pero si de algo puede estar seguro, es en la inocencia de ese crimen perfecto que muchos sentencian. Pues una sola y simple canción, jamás lograra acabar con un género que lleva más de 40 años partiendo cuellos.

Al contrario de todo eso, lo que si podrá morir es nuestra capacidad de tolerancia mental, para entender que somos un núcleo, un conjunto de personas aglomeradas en este circunferencial mundo, donde gustos y colores están a la orden del día. De esa manera, será la única forma en que podamos coexistir, sin cuestionamientos ni estarnos dividiéndonos. Si bien es cierto que existirán intereses comerciales groseros, la música estará abierta al libre juicio de cada quien para ser disfrutada según la medida.

Es como al principio de todo este Freestyle en escritura, donde mencionaba la marihuana y sus efectos placenteros para algunos o nocivos para otro; como también, la observación que señalo en los asientos cedidos a las señoras en los por-puestos, donde debemos esforzarnos en comprender, que pese a cederlos, nuestro yo interno, puede estar débil y maltratado por alguna situación del día (todos estamos conscientes de lo estresante que puede llegar a ser Caracas). Y donde muchas veces solo queremos sentarnos y mirar frente a la ventana, retraídos para escapar de los problemas. Si me hago el loco, es porque esta sociedad está más loca de por sí, entiéndanlo, antes de juzgar y señalar.

En mi caso, debo admitir que para nada me gusta el Trap, por el contrario disfruto más de una buena rola clásica de Mobb Deep, Das Efx o Jedi Mind Tricks. Y si para hablar de los nuestros prefieren, siempre me quedare con los clásicos de La Corte o lo nuevo del Bostas Brain (el mejor rapero de Venezuela a título personal). O en todo caso, disfrutar de un buen blues de Eric Clapton, B.B. King o Fred McDowell que, lo admito, me dan muchas ganas de fumar marihuana mientras los escuchó. Disfrutarlos, con un buen porro en mis labios, mientras el humo se expande nublando toda esta realidad de mierda.

Pero esto es tan solo un placer culposo, un pecado personal, cometido en mis tardes solitarias. No se escandalice ni se ruborice señora, que para pecados en el mundo, están todos los días los políticos, bien perfumados y trajeados, reunidos en salas pudientes, aprobando decretos para construir muros o mandar aviones a bombardear aldeas.

Así que yo me quedo, con lo que me gusta mientras transcurren estos tiempos, me quedo con el Blues, el Soul y el buen Hip hop en épocas de Trap y reggaetón. En ti estará con que te quedas o lo que haces, para hacer esta existencia más llevadera… 

 dacas writter

  por: Dacas Writter.

  

 

+ de Dacas Writter

La Revolución del Writter

Persiguiendo lo relativo